Escrito el 7 de Agosto

miércoles, octubre 10, 2012

Cada persona es capaz de dejar una huella en nuestro corazón, en nuestros recuerdos, de diferentes tamaños y profundidades, son huellas inconfundibles, no se mezclan y algunas casi imborrables. Ella la dejó bien profunda.
No sé a cuantas frases y a cuantos momentos voy a dejar de recordarte o simplemente de pensarte pero es así­, es simple de entender. Dejaste esa huella que no se borra fácilmente porque con quien se vive tan buenos momentos para recordar es difícil de olvidar. Como poder decir que te fuiste así­ sin razones y es que lo entiendo, solo pretendía entenderte cada vez más y no me daba cuenta de que de esa manera te hacia daño, pero es que esa complejidad me enamoraba cada día más. No hay excusa que valga, yo te veía feliz pero realmente sabia que no lo estabas, te estabas consumiendo por dentro cada vez más y lo que necesitabas no era a mí por  teléfono, necesitabas a gente, brazos que te diesen calor, mientras, yo solo lo intentaba con mis palabras. No voy a culpabilizarme porque creo que te di mucho momentos buenos, otros, malos, como cuando repasábamos tus problemas o cuando me ponía duro contigo para que te dieses cuenta que el cambio lo tenias tú entre tus manos y no te dabas cuenta de que ese callejón no tenía salida.

Es curioso, aun haces que algunas lagrimas se escapen por el espejo de mi alma pero supongo que será normal. He pensado tantas veces en volverte a hablar, en enviarte una carta escrita de mi puño y letra para que recuerdes cuanto vales, lo grande que eres y por mucho que no me creas, pasé contigo mis mejores días, ¿soy masoquista? No, no me gusta el dolor pero esas hora hablando por teléfono no me las quita nadie, todos esos segundos de silencio en los que no lo decíamos todo, todas esas llamadas nocturnas, demasiado bueno para ser verdad pienso ahora. No seé si estas leyendo esto pero si lo estas, me gustaría recordarte todo lo que vales, vales más que una talla, que una serie de problemas personales, psicológicos sociológicos o de lo que sean. Vuelve a sonreír como hacías con tus amigas porque eso es lo que te mereces y no otra cosa.

Una vez me citaste una frase: “Cuando encuentras a alguien con quien compartir el silencio has encontrado a la persona correcta” aquello me enamoró de alguna manera o tal vez fuera la magia del momento.

Pd: Te quise y siempre te guardaré un trozo en mis mejores momentos y recuerdos. No vomites arco iris.



Todo esto fue escrito hace meses, solo que en papel, lo encontré por ahí arrugado como tantos desahogos que tengo. 


2 Comentarios

  1. Pareciera que esto está escrito para mi.
    Me encanta... Es de los pocos blogs con los que me siento identificada.

    Ánimo y un abrazo!!

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